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La Dehesa, un lugar de aprendizaje

En: El Cerdo, Manejo y producción

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Es adentrarnos en la dehesa y comenzar a aprender. Solo con tener despiertos los sentidos podremos rescatar la esencia de un lugar único, lleno de vida y respeto.

 

En la dehesa del suroeste de España el paso del hombre ha sido fundamental para su creación, mantenimiento y pervivencia.

Nuestros cerdos de bellota 100% ibéricos viven en este ecosistema sostenible, la montanera. Aquí conviven en un paraje idílico rodeados de quercus: encinas, quejigos, robles y alcornoques. Este hábitat natural les aporta a los animales su alimentación más preciada: la bellota y la hierba.

 

Monte Nevado dispone de fincas para criar a sus cerdos en toda la región suroeste de la Península y en esta ocasión nos encontramos en el Valle de los Pedroches.

 

El Jefe de Compras y Línea de Vivo de Monte Nevado, José Manuel Jiménez, es el encargado de seleccionar las fincas, tratar con los ganaderos y revisar continuamente el estado del campo y los cerdos. Él es el que mejor conoce la dehesa y por lo tanto ha sido el encargado de guiarnos por un viaje sensorial en el que no hemos dejado de aprender.

Desde Monte Nevado queremos que cada vez más gente conozca la montanera y todo lo que la rodea, y de este modo el respeto hacia este ecosistema será mayor. Para ello, hacemos visitas guiadas en las que nuestro equipo comercial, distribuidores, clientes y colaboradores disfrutan de una jornada en la Montanera.

  

Inmersos en el viaje se comienzan a ver los mares de encinas y quejigos, especies arbóreas que predominan en esta zona, y algún que otro cerdo que asoma entre ellas hozando y buscando la bellota más dulce.

Durante el camino a la primera de las fincas que vamos a visitar, José Manuel nos explica que en esta zona el 70% de los árboles que predominan son encina y el 30% quejigos. Adentrándonos en el campo, se puede ver la diferencia entre unos y otros y de este modo comparar cómo la bellota del quejigo ya ha caído al suelo y apenas queda en la copa, sin embargo, las encinas están muy cargadas de bellota y es ahora cuando empieza a caer.

   

Este año, la montanera va algo retrasada en cuanto a la maduración del fruto, tal y como nos explica José Manuel, debido a la climatología, el régimen de lluvias y de temperaturas. Pero hay bastante bellota en la copa de las encinas, que poco a poco caerá y alimentará a los cochinos.

El cerdo de bellota 100% ibérico es el rey de la dehesa y muestra de ello es su exquisitez, podríamos calificarles de sibaritas. Ellos prefieren las bellotas más dulces y las buscan con su olfato para seleccionarlas. Normalmente el fruto del quejigo es el primero en caer, y es gracias a esto que los cerdos comen sus bellotas, ya que si cayeran a la vez que el fruto de las encinas, ni probarían las del quejigo. El por qué, muy sencillo, las bellotas de las encinas son mucho más dulces. Además, ¡pelan la cáscara y la desechan! 

La hierba este año es muy abundante. Al echar un vistazo alrededor, se puede ver una alfombra verde bajo sus pezuñas, aunque los cerdos no la valoran por ser más o menos mullida para descansar, ya que prefieren realizar sus propias “camas” de un modo peculiar.

  

La hierba les servirá para refrescarse la boca entre bellota y bellota, y esto les aportará muchos nutrientes, que después se verán reflejados en la carne. Como dato característico, nos cuenta José Manuel que el consumo diario de hierba de los animales es de 1 a 3 kg.

 

La figura del ganadero es fundamental al igual que la finca, la climatología y los cerdos. Su trabajo es esencial para el buen manejo del cerdo ibérico en la Dehesa y la sostenibilidad de la misma.

Él se ocupa de que los animales dispongan de la superficie necesaria para su correcto engorde y pasarles de una cerca a otra según van agotando la bellota. Y cómo no, les varea los árboles para que tengan fruto en el suelo a su disposición. Su dedicación hacia los animales es esencial e íntegra, gracias a su sabiduría, experiencia y entrega.

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